
Allí donde se unen la realidad y el sueño, lo viejo y lo nuevo, lo medieval y lo modernista, esas casas bajas y los edificios que tocan las nubes.
Hace falta una eternidad para alzar toda esa maravilla y un instante para derruirla. Una simple orden para dejar una ciudad en escombros o desobediencia para dejarla como está.
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